- Icarito.cl
Contenido: “El origen del Capitalismo y el renacimiento urbanístico durante la Edad Media”.
Las ciudades, tan numerosas y florecientes en el Imperio Romano, habían entrado en un período de decadencia que luego concluyó, con su desaparición. Esto se produjo porque no ofrecían ninguna seguridad puesto que, al desaparecer el poder central, nadie estaba en condiciones de defender a la población de los constantes ataques de pueblos bárbaros, que las sometían habitualmente a un intenso saqueo. Sólo sobrevivieron algunas ciudades como centros episcopales. Pero, a partir del siglo X, se observa un renacer de la vida ciudadana. La paz y la relativa seguridad de los caminos favorecieron la actividad de los mercaderes.
Al mismo tiempo, los excedentes del campo se empezaron a intercambiar por los productos manufacturados que los artesanos elaboraban en las ciudades. Así, artesanos y mercaderes se fueron concentrando en puntos estratégicos, a la sombra de viejas ciudades o castillos señoriales. De esta forma, al lado de antiguos burgos (un lugar fortificado), surgieron barrios en los que vivían los mercaderes y los artesanos.
No obstante, el renacimiento urbano tomó características propias en los distintos lugares de Europa. Por ejemplo, en Italia, las antiguas ciudades romanas habían conservado parte de su actividad, en cambio, al norte del continente no había ciudades debido a ello las que surgieron con posterioridad al siglo XI tuvieron un trazado urbanístico distinto. En España hubo ciudades que nacieron en torno a ejes de intensa actividad comercial, mientras que otras surgieron como una guarnición militar.
El crecimiento de las ciudades en el occidente fue vertiginoso a partir del siglo XI. Poco a poco se fueron construyendo nuevas murallas, con la finalidad de incluir dentro de su recinto a los barrios que se habían formado en las afueras. El desarrollo de la población urbana también fue importante. Algunas ciudades tenían hacia el 1300 alrededor de 200 000 habitantes (París). Sin embargo, la mayor parte de la población europea aún era rural.
Generalmente las ciudades se hallaban enclavadas en territorios sometidos a la jurisdicción de un señor, que podía ser un obispo o un laico. Sin embargo, pronto nació entre los habitantes de las ciudades, ahora llamados burgueses, un sentimiento de unión, que los llevó a luchar por conquistar ciertas libertades. Así, se formaron las comunas, integradas por burgueses que habían jurado defender sus intereses. Durante los siglos XI, XII y XIII, las comunas lucharon contra los señores con el fin de obtener su autonomía. Después de estas luchas, que casi siempre culminaron con el triunfo de los burgueses.
En las ciudades se producían objetos manufacturados y se realizaba la actividad mercantil. El trabajo artesanal se organizó a través de las llamadas corporaciones de oficios o gremios. La corporación garantizaba la calidad de la obra, fijaba el precio del producto y evitaba la competencia. Al interior de cada gremio existían los maestros, los oficiales y los aprendices. Los maestros tenían una posición privilegiada, que con el tiempo se fortaleció aún más. Muchos maestros eran los dueños del taller y de las herramientas, lo que hace suponer que recibían la mayor parte de los beneficios. Entre los maestros se elegía a los jurados o síndicos, que dirigían la vida de la corporación por un tiempo determinado.
Los oficiales generalmente trabajaban como simples asalariados del maestro. El que deseaba aprender el oficio debía vivir una temporada en casa de algún maestro. De aprendices se pasaba oficiales para concluir como maestros.
El gobierno de las ciudades, una vez arrancados los fueros, radicaba en los vecinos, que delegaban el poder a un Consejo y a unos magistrados. Estos recibían distintos nombres: cónsules en Italia, burgomaestres en Alemania y alcaldes en España. Con el tiempo, el gobierno pasó a manos de reducidos grupos de mercaderes y de ricos maestros de las corporaciones. Así, se constituyó un patriciado urbano que reunía en torno a sí el poder y el dinero.
A partir del siglo XI, se comenzó a utilizar nuevamente el dinero, que había desaparecido producto de la caída del Imperio Romano de Occidente, lo que facilitó el intercambio comercial y la acumulación de riqueza. Este capital excedente fue puesto a disposición del comercio y la producción. Empezaba así el capitalismo y el surgimiento de los bancos y los banqueros. Los Médicis en Florencia, los Fugger y los Welser en Augsburgo, se transformaron en el prototipo de la nueva mentalidad capitalista.
Fuente: Manual de Preparación PSU Historia y Ciencias Sociales. Ediciones Universidad Católica de Chile.